Eindhoven: Drinkers Pub y Achel Brewery

El primer día después de dejar las mochilas en casa y de cenar unas pizzas en el Little Italy, nuestro amigo nos llevó al Drinkers Pub, sabiendo lo que nos gusta la cerveza.

El sitio, es típico local al que la gente va antes de empezar la fiesta para tomarse unas cervezas, y cuando llegamos en las mesas de fuera había varios grupos de personas. Como hacía frío, entramos dentro para tomar una y el local estaba bastante lleno.

El local parece más discoteca que bar. Un pub pensado para tomar algo hasta tarde con alguna que otra mesa alta, muy poca luz y sin ningún detalle decorativo concreto.

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El bar no tenía muchos grifos pero sí una carta muy extensa de cervezas en botella, en la que las había de todo tipo y de todos los países. Detrás de la larga barra había como unas 20 neveras llenas de cerveza, y en los bajos tenían otras tantas que no estaban tan visibles. Además, aunque no hubiese muchos grifos, tenían por lo menos 10 con diferentes cervezas, algo más “industriales” y alguna que otra artesana.

Para empezar, pedimos una hoppy blond de grifo, de De Barmannen & Oldskool. La cerveza era bastante más lupulada de lo que se puede esperar para ese estilo y por eso mismo nos gustó bastante. Después de esta, como seguíamos queriendo algo lupulado y los grifos no tenían mucho más del estilo, elegimos una Vuur&Vlam de De Molen de botella, que estando en Países Bajos, nos pareció mejor opción que otra de otro país.

En definitiva el pub estaba bien por la gran variedad de cervezas que ofrecía, pero no si se busca un garito de craft beer como tal, con gran variedad de grifos y un sitio cómodo para degustarlas. Después de esto, fuimos para casa ya que al día siguiente madrugábamos para ir al monasterio de Achel.

A la mañana siguiente salimos sobre las 10 hacia el monasterio, y en cosa de media hora o poco más ya estábamos allí. El monasterio es curioso ya que se encuentra justo en la frontera con Bélgica y hay una línea en el suelo donde marca la división de los dos países.

No se podía entrar en el monasterio pero fuimos a la cafeteria que hay en este, y tomamos allí una Achel de barril, además de ver los fermentadores que se ven a trabes de una cristalera.

Al lado de la cafetería, hay una tienda con gran cantidad de cervezas Belgas y vasos de estas, a precios muchísimo más baratos de lo que se pueden encontrar en España. Cuando hicimos las compras y salimos, vimos que es habitual que la gente suela ir allí a hacer la compra, ya que cada vez llegaba más gente de con cajas de botellas de cerveza vacías. Por lo visto, cuando empieza el buen tiempo es bastante más difícil encontrar aparcamiento, porque la gente que se suma a este plan se multiplica.

No fue una visita a un bar de cerveza artesana, pero desde luego ver un monasterio trapense donde se hace una de las cervezas de este tipo fue una experiencia muy agradable.

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